12/2/18

¿Cómo saber si tu pregunta de investigación está bien formulada?

Jacqueline Hurtado de Barrera
Ciea-Sypal



Cuando se desarrolla una investigación, una de las primeras actividades que permiten concretar lo que se quiere hacer, es la pregunta de investigación. La pregunta de investigación surge de un proceso inicial de observación, reflexión, diálogo y, en general, de exploración, acerca de algún aspecto que inquieta o preocupa al investigador. Mientras más conocimiento tiene el investigador del contexto a investigar y del tema que le inquieta, más fácil es formular preguntas de investigación. Ahora bien es importante resolver algunas dudas en relación con las preguntas de investigación. A continuación intentaremos resolver algunas de las inquietudes más frecuentes de los investigadores.
¿Toda investigación debe tener pregunta de investigación?
Algunas personas piensan que basta con describir una situación inquietante o una situación problemática para delimitar una investigación, sin embargo, toda investigación debe partir de una pregunta. En primer lugar, porque la investigación implica la búsqueda de un conocimiento que se desconoce, y la mejor forma de expresar lo que se desconoce, pero se quiere saber es formular una pregunta. En segundo lugar, de una misma situación problemática pueden surgir infinitas preguntas de investigación, por lo tanto, la pregunta ayuda al investigador a centrarse específicamente en lo que desea saber, y a generar un proceso coherente. Por lo general, cuando no se formula la pregunta de investigación, se termina mezclando varias investigaciones en una y se llega a conclusiones que no dan respuesta a las inquietudes iniciales.
¿Cuántas preguntas de investigación se pueden formular en un mismo estudio?
La pregunta central (enunciado holopráxico) en una investigación es una sola. Esto es clave, porque la pregunta determina directamente el tipo de investigación. Si un investigador formula varias preguntas de investigación como preguntas centrales, lo más probable es que esté involucrando varias investigaciones en el mismo estudio, o que sean la misma pregunta redactada de forma diferente. Lo que sí se puede hacer es formular preguntas específicas relacionadas con la pregunta central, siempre que cada pregunta específica esté asociada a un objetivo específico. Pero la pregunta principal (o enunciado holopráxico) siempre es una sola.
¿Qué aspectos debe contener una pregunta de investigación?
Los aspectos que deben estar presentes en una pregunta de investigación para que esté completa son: ¿qué se quiere saber?, ¿acerca de qué?, ¿en quiénes?, ¿dónde?, y ¿cuándo? Cada uno de estos componentes da lugar a una serie de decisiones en el proceso de investigación, por eso se dice que la pregunta tiene un carácter holográfico. Si los componentes de la pregunta están completos, es posible desplegar el  proceso completo de la investigación en cada uno de sus detalles, a través de una herramienta que es el holograma de la investigación (Hurtado de Barrera, 1996).
¿Qué tan larga debe ser una pregunta de investigación?  
Una pregunta de investigación no tiene que ser corta, porque debe contener todo lo necesario para que el investigador tenga bien delimitada su investigación y pueda desplegar su holograma. Si el nombre de evento de estudio, el nombre del contexto, o la denominación de las unidades de estudio implican frases largas, la pregunta de investigación va a ser larga. La pregunta debe ser tan larga como sea necesario para que contenga todos sus componentes de forma explícita.
¿Está bien formular preguntas de investigación que puedan ser respondidas con “sí” o “no”?
Sí. Es posible formular preguntas de investigación cuya respuesta final sea “sí” o “no”, y es perfectamente aceptable. Un ejemplo de ello son las preguntas confirmatorias en las cuales el investigador quiere saber si una hipótesis se cumple o no. Algunas de estas preguntas se formulan como “existe relación entre el evento a y el evento b”. El asunto no es si la respuesta implica un sí o un no, sino lo que el investigador debe hacer para llegar a la respuesta afirmativa o negativa. Una pregunta de investigación puede tener esta característica cuando el investigador debe cumplir con todo el proceso metodológico de indagación para poder saber si la respuesta es sí o es no. Es decir, la respuesta no es evidente y es desconocida tanto para el investigador, como para la comunidad científica.
¿Cómo puedo saber si mi pregunta está bien formulada?
Para saber si  la pregunta de investigación está bien formulada, es importante considerar diversos aspectos que se describen a continuación:
·       ¿Es realmente una pregunta de investigación?
Existen diversos tipos de pregunta, pero no toda pregunta es de investigación. Una pregunta es de investigación,  cuando para ser respondida requiere de la indagación a través de todo el proceso metodológico (ciclo holístico), lo cual implica aplicación de instrumentos y análisis de datos, aunque esos instrumentos puedan ser matrices documentales, y las técnicas se análisis sean cualitativas. El segundo requisito es que el conocimiento generado sea nuevo para el investigador y para la comunidad científica.
·       ¿La pregunta se centra en lo que el investigador quiere saber?
La primera parte de la pregunta, por lo general, a lo que quiere saber el investigador. Esta primera parte puede estar formulada con frases como ¿por qué ocurre…?, ¿cómo es…?, ¿qué pasará…?, ¿existe relación…?, ¿qué tan efectivo es…?, ¿existe diferencia…? Según sea el inicio de la pregunta, lo que el investigador puede estar buscando es explicar, o describir, o verificar, o predecir, o evaluar, o comparar, entre otros. Esto define inmediatamente el tipo de investigación. Sin embargo, aunque el inicio de la pregunta es una clave, es necesario examinar el sentido completo de la frase que acompaña a ese inicio, por ejemplo, no es lo mismo preguntar cómo son las características de una situación, que preguntar cómo se relacionan ciertos factores para generar esa situación. En el primer caso el objetivo es describir, y en el segundo es explicar.    
·       ¿La pregunta contiene los eventos que se van a estudiar?
El otro aspecto para saber que la pregunta está bien formulada, es que contenga los eventos de estudio. Los eventos son los atributos, condiciones, características, hechos o situaciones que se van a investigar para responder a la pregunta. Si la pregunta es descriptiva, debe contener el evento a describir, si es analítica, debe contener el evento a analizar y los criterios de análisis, u así sucesivamente.
·       ¿La pregunta conduce a una sola investigación?
Es importante que la pregunta no involucre más de una investigación al mismo tiempo. Por ejemplo, no debería decir “describir y explicar tal evento…”, o incorporar interrogantes de distinto nivel sobre eventos diferentes.
·       ¿En la pregunta están nombradas las unidades de estudio?
En la redacción de la pregunta deben estar contenidas las unidades de estudio. Las unidades de estudio son los seres que poseen el evento de estudio (característica, atributo, condición…), y no necesariamente son las fuentes que proporcionan la información. Puede ser personas, animales, objetos, instituciones, según lo que se esté investigando. Si faltan las unidades, la pregunta está incompleta
·       ¿La pregunta contiene el contexto que se va a estudiar?
La pregunta de investigación también debe tener el contexto general y el contexto específico dónde se va a realizar la investigación. Esto delimita el alcance geográfico y permite ubicar a la población.
·       ¿La pregunta permite evidenciar el tipo de investigación?               
Una pregunta de investigación está bien formulada cuando, al leerla es posible identificar claramente a cuál tipo de investigación corresponde (exploratoria, descriptiva, analítica, comparativa, explicativa, predictiva, proyectiva, interactiva, confirmatoria o evaluativa).
¿Qué otros aspectos debo considerar en la formulación de mi pregunta?
Una pregunta puede estar bien formulada, y sin embargo estar fuera del alcance del investigador, o no ser pertinente a las necesidades del contexto. En este sentido, algunos otros aspectos a considerar para estimar la calidad de una pregunta de investigación son:
Claridad: La pregunta debe estar redactada de la forma más directa y sencilla posible, sin muchos adornos ni giros literarios, y sin palabras rimbombantes que no significan nada. Hay que cuidar la sintaxis (la construcción de las frases), la semántica (que el significado que se le da a las palabras utilizadas sea el que corresponde al idioma y al contexto, y la ortografía.
Factibilidad: la pregunta debe ser viable en términos de los recursos metodológicos y teóricos existentes, y acorde con las posibilidades del investigador en cuanto a tiempo, conocimiento y acceso a la información.
Pertinencia: la pertinencia alude a la correspondencia entre el conocimiento buscado y las necesidades y urgencias del contexto. Una pregunta de investigación tiene prioridad sobre otras cuando la situación que la generó es más grave, más urgente, o cuando tiene un impacto mayor en los conocimientos vinculados.
Originalidad: Una condición que se valora mucho en las preguntas de investigación es la novedad, ya sea de la temática, del enfoque utilizado, o del tipo de respuesta que se busca obtener. Por ejemplo, una réplica de una investigación en un contexto diferente, a pesar de que genera conocimiento nuevo, tiene menos originalidad que una investigación que genera una teoría novedosa o una propuesta creativa posibilidad de alto impacto.
Valor heurístico: El valor heurístico se refiere a la capacidad que tienen los resultados de la investigación de genera nuevos conocimientos en futuras investigaciones: replantear nuevos problemas, descubrir nuevos aspectos de la situación, aplicar nuevos instrumentos…

Como puede verse, la pregunta constituye un aspecto nuclear de toda investigación, se relaciona con la totalidad de los componentes del proceso investigativo, y su adecuada formulación tiene impacto, no sólo en las actividades a  desarrollar, sino en la idoneidad de los resultados.

25/1/18

La inexistente investigación correlacional

Por Jacqueline Hurtado de Barrera

En los últimos años, en la literatura metodológica, se ha difundido el concepto de investigación correlacional como un tipo de investigación. El objetivo de este artículo es mostrar que no existe un tipo de investigación correlacional, y que ese error de concepto ha impactado negativamente la calidad metodológica de un sinnúmero de investigaciones. Para mostrar que no existe la llamada investigación correlacional, se seguirán tres pasos:


1.   El primer aspecto a revisar son las normas de la clasificación. 
2.   El segundo paso es definir tipo de investigación, y examinar las distintas clasificaciones.
3.   El tercer paso es examinar el concepto de correlación en el proceso metodológico.

Las normas de la clasificación

Con respecto a las normas de la clasificación, es importante tener en cuenta tres aspectos, para evitar construir clasificaciones erróneas. El primer aspecto es que toda clasificación se basa en un criterio, de manera que todas las categorías de la clasificación deben pertenecer al mismo criterio. Por ejemplo, cuando clasificamos objetos, los podemos agrupar por tamaño ­-grandes, medianos, pequeños-, por color -amarillos, verdes, azules-, por forma ­-redondos, cuadrados, ovalados-. En este caso el color es un criterio de clasificación, el tamaño es otro criterio y la forma es un tercer criterio: para cada criterio hay un grupo de categorías que son coherentes con ese criterio. No se nos ocurriría decir que los objetos se clasifican en redondos, cuadrados y amarillos, porque la categoría amarillo no pertenece al mismo criterio que las dos categorías anteriores. Un error común que cometen algunos autores en metodología es elaborar clasificaciones donde las categorías pertenecen a varios criterios, por ejemplo decir que las investigaciones se clasifican en descriptiva, experimental y expostfacto. Como se puede ver, la categoría descriptiva pertenece al criterio nivel de profundidad, mientras que las categorías experimental y expostfacto pertenecen al criterio grado de manipulación de las variables.

El segundo aspecto de la clasificación señala que las categorías deben ser excluyentes, es decir, que un mismo elemento no puede ser ubicado en dos categorías al mismo tiempo. Cuando no se cumple el primer criterio, es posible que las categorías se solapen, y por tanto el segundo criterio tampoco se cumpla, de manera que el investigador no sabría en cuál categoría ubicar al objeto. Por ejemplo, cuando a alguien se le ocurre decir que “los objetos se clasifican en redondos, cuadrados y amarillos”, está incumpliendo el primer criterio, pero también el segundo, porque podría existir un objeto que fuese al mismo tiempo redondo y amarillo, y en ese caso no sabría en cuál de las dos categorías ubicar el objeto. En el caso de la investigación, hay autores que clasifican los tipos de investigación en histórica, descriptiva y experimental (Tamayo, 2014). La categoría histórica se refiere al tiempo en el cual se ubica la investigación, la categoría descriptiva se refiere al nivel de profundidad (objetivo) y la categoría experimental al grado de manipulación de las variables. Se está omitiendo la primera norma de la clasificación, pero además, una investigación puede estaría dirigida a describir hechos históricos, con lo cual sería descriptiva y al mismo tiempo histórica, de manera que en esa clasificación, el investigador no sabría cual categoría asignar a la investigación. Por lo general en la actualidad se utilizan los términos histórico y retrospectivo para referirse al diseño de investigación, y no al tipo de investigación, de manera que una investigación descriptiva puede tener un diseño histórico, pero también podría tener otro tipo de diseño según el mismo criterio de temporalidad.

El tercer aspecto de la clasificación implica que las categorías debe ser exhaustivas, es decir, deben poder abarcar todos los elementos, de manera tal que ninguno quede por fuera de la clasificación. En el caso de la investigación, cuando se crea una clasificación, cualquier investigación debería poder ser ubicada dentro de alguna de las categorías de dicha clasificación.

Qué es un tipo de investigación

El segundo paso de este desarrollo, es definir “tipo de investigación”. Existen diversos criterios para clasificar los tipos de investigación, que han sido utilizados a lo largo de la historia de la metodología. En las primeras etapas, cuando el modelo epistémico predominante era el positivismo, no se hablaba explícitamente de “tipos de investigación”, dado que para el positivismo el único tipo de investigación considerado científico era la investigación confirmatoria. En consecuencia, ellos utilizaban el concepto de “diseños de investigación”, que estaba más asociado a las formas de control, el número de mediciones,  el grado de manipulación que ejercía el investigador sobre las variables de estudio y el número de variables a relacionar. De allí surgieron los conceptos de diseño experimental, diseño cuasi experimental, diseño expostfacto, diseño pretest-postest, diseño de series temporales, entre otros (Campbell y Stanley,1973; 2005).

Una de las clasificaciones más antiguas que existen acerca de los tipos de investigación es la que hace la distinción entre investigación pura (básica o formal) e investigación aplicada (fáctica) (Bunge, 1981: Ander-Egg, 1987). El criterio de clasificación utilizado en este caso es el grado de aplicabilidad de la investigación. La investigación pura seria aquella que se concentra específicamente en aspectos teóricos, como la que se hace en matemática o en física pura, y la aplicada la que implica desarrollos concretos para ser utilizados por el ser humano. Sin embargo, esta clasificación tiene varias limitaciones, una de ellas, es que, ya en la actualidad, la distinción entre puro y aplicado se ha ido diluyendo, porque las investigaciones que comienzan siendo “puras” terminan teniendo alguna aplicación en diversos contextos. Otra limitación, no menos importante, es que, desde el punto de vista metodológico, esta clasificación no contribuye a identificar características distintivas que ayuden al investigador a discernir las rutas metodológicas a seguir, por lo tanto, su valor didáctico para el desarrollo de investigaciones es casi nulo.

Una tercera clasificación que se ha utilizado es la que alude a expresiones como “investigación en ciencias sociales”, “investigación en ciencias naturales”, “investigación educativa”, entre otros. El criterio utilizado en este caso es la disciplina en la cual se hace la investigación. Esta clasificación tampoco aporta criterios metodológicos para distinguir el proceso a desarrollar. Hablar de investigación educativa no permite distinguir los procesos involucrados, pues en diversas disciplinas es posible utilizar procedimientos similares.

Otro criterio, que ha sido rescatado por Bisquerra (2000) para la clasificación de los tipos de investigación, es el que alude a la perspectiva desde la cual se aborda las unidades de estudio. En este sentido, algunos autores hablan de “investigación nomotética” e “investigación idiográfica” La palabra nomotética se refiere a la búsqueda de lo común de grandes grupos, y por lo tanto, al establecimiento de leyes generales. Por otra parte, el término idiográfica enfatiza lo particular, lo que distingue a un  caso del resto y alude al  estudio de eventos en casos particulares con base basándose en su unicidad e irrepetibilidad. Este criterio de clasificación tampoco aporta claves metodológicas precisas, por lo que  también resulta poco didáctico. Es preferible utilizar los términos idiográfico y nomotético para referirse al grado de generalidad, más que al tipo de investigación.

Un quinto criterio para clasificar los tipos de investigación es el tipo de datos con los cuales el investigador va a trabajar. Algunos autores utilizan las expresiones “investigación cualitativa” e “investigación cuantitativa” como tipos de investigación. Sin embargo, estos no son realmente tipos de investigación, sino formas de codificar la investigación, que va a conducir a datos diferentes y a técnicas de análisis particulares. Es posible tener, por ejemplo investigaciones descriptivas que utilicen datos cualitativos, pero también investigaciones descriptivas que utilicen datos cuantitativos.

Un criterio de clasificación que se ha asumido con más énfasis en los últimos años es el basado en el nivel de profundidad de los resultados que se espera alcanzar, en otras palabras, se basa en el objetivo de la investigación. Según este criterio, algunos autores proponen tres tipos de investigación: exploratoria, descriptiva y de confirmación de hipótesis (Ander-Egg, 1987), pero estas categorías están incompletas, no son exhaustivas. Por esa razón, desde la comprensión holística o sintagmática de la investigación (Hurtado de Barrera, 1996; 2010), se desarrolló una clasificación basada en 10 tipos de investigación: exploratoria, descriptiva, analítica, comparativa, explicativa, predictiva, proyectiva, interactiva, confirmatoria y evaluativa. Esta clasificación resulta mucho más didáctica y productiva desde el punto de vista metodológico, pues con sólo precisar el tipo de investigación, ya el investigador sabe cuál es su objetivo general cuáles son los estadios de sus objetivos específicos, qué tipo de análisis puede realizar y qué nivel de resultados espera lograr. Esta clasificación aporta mucha información metodológica, no sólo al propio investigador, sino a todos sus colegas en la comunidad científica. Esta será entonces la clasificación que utilizaremos de aquí en adelante para continuar la reflexión.

Qué es la correlación

En tercer lugar es necesario revisar el término “correlacional”. La correlación es una técnica de análisis estadístico que se utiliza para expresar la variación conjunta entre dos o más eventos (atributos, características, comportamientos…). Existen diversas fórmulas para estimar la correlación entre eventos, la más conocida es el coeficiente de correlación producto-momento de Pearson (Glass y Stanley, 1996). También hay fórmulas para casos particulares, por ejemplo cuando ambos eventos están expresados en puntajes, en nivel de intervalo, o cuando están expresados en frecuencias por categoría, o en puntajes ordinales.
La fórmula de correlación permite obtener un valor que varía entre -1 y 1, y que expresa la intensidad de la relación, además de la dirección en la cual se mueven los eventos estudiados. A medida que el valor se acerca a cero, la intensidad de la relación es menor. Cuando se acerca a 1, la relación es más fuerte, y el signo indica si los eventos se mueven juntos en la misma dirección (+), o si se mueven en direcciones contrarias (-). La correlación  sólo indica un movimiento simultáneo de los eventos, por lo cual no implica necesariamente causalidad, aunque es una condición para ella. Para afirmar que un evento es causa de otro, debe haber correlación, pero esto no es suficiente, se requieren otras condiciones para concluir que existe una relación de causalidad. Por otra parte existen casos en los cuales la correlación es “espúrea”, es decir, la fórmula arroja un valor alto de correlación, pero en realidad los eventos no están interconectados.

La técnica de correlación puede utilizarse para saber si varios eventos forman parte de un evento mayor, para precisar cómo dos eventos aparecen de forma contingente, y son, además, la base de otras técnicas como los análisis factoriales, los análisis de ruta y los análisis estructurales. Como la correlación sólo indica el movimiento conjunto entre dos o más eventos, no se relaciona exclusivamente con un tipo particular de investigación. La correlación puede aplicarse como técnica de análisis en diferentes tipos de investigación: en investigaciones descriptivas para ver cómo se combinan diferentes aspectos que conforman un evento mayor, o cómo se comportan varios eventos en forma conjunta; en investigaciones explicativas para detectar la magnitud de la relación entre las posibles causas y los efectos; en investigaciones predictivas para construir el modelo de predicción; en investigaciones confirmatorias para corroborar la relación bajo ciertas condiciones de control de variables extrañas, entre otras. Por lo tanto es impropio referirse a lo correlacional como un tipo de investigación

Algunos autores también hacen uso del término correlacional para referirse a la investigación confirmatoria y, en consecuencia, lo asocian a la formulación de hipótesis. Sin embargo, ya vimos que la correlación no es una técnica estadística exclusiva de este tipo de investigación.

Conclusión

La correlación es una técnica de análisis estadístico que únicamente indica variación conjunta entre eventos, que puede ser aplicada a diversos tipos de investigación, con diferentes  propósitos. Además, los tipos de investigación se clasifican en función del objetivo, y la correlación no alude al objetivo de una investigación (correlacionar no es el objetivo sino la técnica de análisis). Por lo tanto, afirmar que la investigación se clasifica en “exploratoria, descriptiva, explicativa y correlacional” implica obviar la norma de la clasificación que requiere que las categorías pertenezcan al mismo criterio. Por último es impropio atribuir a la correlación características que pertenecen a la investigación confirmatoria, dado que, además, la investigación confirmatoria puede valerse de otras técnicas de análisis distintas a la correlación. En consecuencia, no existe un tipo de investigación llamada correlacional.

Referencias
Ander-Egg, Ezequiel. 1987. 8ª. Técnicas de Investigación Social. Buenos Aires, Argentina: Hvmanitas.
Bisquerra, Rafael. 2000. Métodos de investigación educativa. Barcelona, España: Grupo Editorial Ceac.
Bunge, Mario. 1981. La ciencia, su método y su filosofía. Buenos Aires, Argentina: Siglo Veinte.
Campbell, Donald y Stanley, Julian. 1973. Diseños Experimentales y Cuasiexperimentales en la Investigación Social.  Buenos Aires, Argentina: Amorrortu Editores.
Campbell, Donald y Stanley, Julian. 2005.9ª Reimp Diseños Experimentales y Cuasiexperimentales en la Investigación Social.  Buenos Aires, Argentina: Amorrortu Editores.
Glass, Gene; Stanley, Julian. 1996. Métodos estadísticos aplicados a las ciencias sociales. Madrid, España: Editorial Prentice-Hall International.
Hurtado de Barrera, Jacqueline. 1996. El Anteproyecto y el Marco Teórico. Un enfoque holístico. Caracas, Venezuela: Sypal.
Hurtado de Barrera, Jacqueline. 2010. Metodología de la investigación. Guía para una comprensión holística de la ciencia. Bogotá, Colombia: Quirón-Sypal.
Tamayo y Tamayo, Mario. 2004. El proceso de la investigación científica. México: Limusa.

¿Cómo saber si tu pregunta de investigación está bien formulada?

Jacqueline Hurtado de Barrera Ciea-Sypal Cuando se desarrolla una investigación, una de las primeras actividades que permiten...

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